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EL NEGRO DESPERTAR DE ISLA RIESCO

El Negro Despertar de Isla Riesco. Diciembre 2011

“Fue un despertar de golpe, abrimos los ojos y vimos.

Este año la gran mayoría de los chilenos vio lo que algunos gritaban hace tiempo”

Isla Riesco vive en sí misma, y vive en nuestras consciencias. Esto último, ha sido parte de todo un proceso de conocer, entender, ver y sentir. En sus inicios, como contraparte ciudadana creímos inocentemente en el sistema y sus reglas, participamos en el proceso de evaluación ambiental haciendo más de mil observaciones, aprendimos un lenguaje y códigos nuevos relativos a las más diversas disciplinas científicas. La ley nos habría este espacio de consultas al proyecto y nosotros participábamos, el sentido común nos decía que no era posible que se aprobara o por lo menos no en estas condiciones y el rigor de nuestros científicos lo ratificaba. Nuestro amor a la tierra y la solidaridad de los amigos en Huasco, Ventana, Los Robles y tantos otros lugares que padecerían las cenizas del peor de los carbones nos daban fuerza y convicción, sin embargo, todo era parte de nuestra total y completa credulidad.

Hacíamos nuevos amigos, ONGs, fundaciones, agrupaciones ciudadanas, científicos, empresarios del las ERNC, artistas, abogados, políticos, periodistas y estudiantes. Cada uno de los que se adentraba en el proyecto y conocía sus efectos rápidamente solidarizaba. Estrechamos lazos con comunidades afectadas por la quema de carbón, por la contaminación de sus aguas, por relaves mineros, por proyectos termoeléctricos, hidroeléctricos, semillas transgénicas y en fin, tantos chilenos sumidos en una de las peores desigualdades, la ambiental. Esa desigualdad que a la pobreza y al aislamiento suma un abuso silencioso y mortal de cenizas y químicos, de metales pesados azufre, arsénico, mercurio, vanadio y níquel, de enfermedad y muerte, se habría antes nuestros ojos, llenándonos de indignación y pena.

Llegó el momento y después de duros meses de trabajo, presentamos nuestras observaciones al proceso de evaluación ambiental, sin embargo este esfuerzo se desvanecería al ver que los servicios públicos que tienen la misión de velar por el interés de nosotros, todos los chilenos, se omitían, daban su conformidad inmediata o hacían mínimas observaciones en un proceso que prescindió de estudiar argumentos tan importantes como la calidad del carbón o los efectos de la contaminación en las aguas superficiales de ríos, lagunas y napas subterráneas, que no indagó seriamente en los riesgos por la dispersión de polvillo de carbón y sus efectos en una isla ganadera y turística, donde conviven zorros, pumas y huemules o su decantación al mar del seno Otway donde habitan y se alimentan delfines, pingüinos y ballenas.

Entre sumas y restas nuestros servicios públicos de Magallanes, ratificados por el Ministerio de Medio Ambiente y después por el comité de Ministros, aprobaron este proyecto lleno de errores y omisiones para Isla Riesco, sin saber qué contaminantes tiene este carbón y cuáles serán sus efectos en las personas y ecosistemas cuando sea quemado, es decir, sin entender la trascendencia de un tema que repercutirá y marcará a todo Chile.

La impotencia e indignación crecieron, pero no estábamos solos, a estas alturas teníamos la firme solidaridad de estudiantes y ambientalistas que marchaban por las calles de Santiago y a todo un País con sus propias preguntas. Fue un despertar de golpe, este país ya no sería el mismo, ya que son muchos los que este año dejamos de contemplar con apatía, son muchos los que abandonamos nuestra excesiva comodidad y negligente desinformación, son miles los que se revelaron, dejando ver la imagen de un Chile insatisfecho, disgustado y decepcionado de un aparato estatal consagrado a la iniciativa privada donde la opinión de sus habitantes ya sea informada, científica o pedestre, de igual forma, no importan, frente a los argumentos economicistas y a veces simplones que encubren la ambición desmedida.

Son muchos los que despertamos del letargo, y lo que vimos, no nos gusto: una sociedad y modelo de desarrollo que se erguía cual cíclope (de estrecha mirada) alimentándose de la desigualdad y el abuso.

Antes esto el pueblo se tendió los brazos, la gente se brindó su apoyo y se reveló la otra cara de este Chile… Si tenemos que elegir, como Alerta Isla Riesco nos quedamos con esto último, con el bello despliegue de solidaridad en las avenidas, en las universidades y hogares del país, con todos aquellos que hicieron propia la causa de otro porque la sienten suya, ya que a la base está la justicia y hacer lo correcto. Tenemos esperanza que eso nos hará fuertes para enfrentar lo que se viene y hará de Chile el lugar que queremos y que algún día tendremos todos los chilenos.

ALERTA ISLA RIESCO

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