Gobierno aprueba con observaciones proyecto minero Isla Riesco

Tras casi tres horas de deliberación, el comité de ministros -integrado por los titulares de Medio Ambiente, Minería, Energía, Salud y Obras Públicas- aprobó con condiciones el proyecto minero Isla Riesco, de los grupos Angelini (Copec) y Von Appen (Ultramar).

Según explicó la ministra de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, el comité debía resolver sobre 106 observaciones presentadas por la ciudadanía en febrero, cuando el proyecto fue aprobado por la autoridad ambiental de la Región de Magallanes.

El ministro de Energía, Rodrigo Alvarez, se inhabilitó de la votación, porque estuvo 12 años como parlamentario de la zona. «En ese cargo y con la información que disponía, hice comentarios públicos y privados a favor del proyecto Mina Invierno», dijo.

Grupos ambientalistas se han opuesto al proyecto, pues señalan que éste afectaría los ecosistemas en la zona, así como las rutas de migración de ballenas.

El comité de ministros estableció una serie de condiciones para aprobar el proyecto. Entre ellas, el establecimiento de un plan de monitoreo -a través de estaciones- para el material particulado sedimentable en los predios vecinos al yacimiento. La sociedad también deberá realizar un estudio sobre la situación del huemul y el pájaro carpintero grande en la zona y establecer medidas de mitigación. Finalmente, deberá acogerse a la ley de cierre de faenas mineras, recientemente aprobada en el Congreso.

«El proyecto se aprueba con observaciones y, para eso, la Superintendencia del Medio Ambiente va a estar fiscalizando y el gobierno va a ser enfático en vigilar», dijo Benítez.

Vivianne Blanlot, ex secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional de Energía, dice que isla Riesco es un ecosistema muy interesante y frágil, por lo que aplaudió las condiciones establecidas. «Es importante que esas condiciones efectivamente se cumplan y se informe transparentemente a la ciudadanía sobre los resultados de esas acciones, para que la gente conserve la confianza en la institucionalidad», afirmó Blanlot.

Los opositores al proyecto tienen la opción de impugnar la decisión ante la Corte Suprema, lo que han advertido que harán.

Primer semestre de 2012

El gerente general de Minera Isla Riesco, Jorge Pedrals, valoró la decisión. «Las medidas que se plantearon suenan muy razonables. Apuntan en la misma dirección de lo que nosotros hemos planteado. Vamos a leer el documento y vamos a cumplir con todas las exigencias que nos hagan. Es una buena noticia para todos», dijo.

El proyecto, que demandará una inversión de unos US$ 500 millones, fue presentado para evaluación ambiental en julio de 2008 y contempla la construcción de cinco desarrollos mineros de carbón, los que serán explotados en un plazo de 25 años. Con reservas de más de 240 millones de toneladas de carbón, se estima una producción total anual de seis millones de toneladas métricas, producción que irá destinada principalmente a la generación eléctrica.

Pedrals señaló que la mina partirá su operación en el primer semestre de 2012 y que los primeros cargamentos de carbón serán embarcados a fines de ese año.

Fuente: http://diario.latercera.com/2011/08/13/01/contenido/negocios/10-80004-9-gobierno-aprueba-con-observaciones-proyecto-minero-isla-riesco.shtml

Isla Riesco: la calma antes de la tormenta

En esta isla magallánica, la cuarta más grande de Chile, ya se está preparando la instalación de una mina de carbón. En el futuro podrían venir cuatro más. Los estancieros, descendientes de los europeos que se instalaron aquí en los 50, están inquietos. La empresa a cargo los tranquiliza. Pero ellos desconfían: dicen que la vida en estas tierras nunca volverá a ser la misma. Esto es lo que se vive en Riesco.

Si alguien quiere comer en Isla Riesco en esta época del año, tiene que llevar sus propios víveres. En la estancia Fitz Roy existe un restaurante, pero que sólo abre en verano. No hay almacenes. Si uno llega a Isla Riesco sin alimentos, no queda otra que pedirle ayuda a un estanciero. O a las oficinas de la minera que se está instalando aquí. En Riesco no hay nada, excepto muchas ovejas, lengas, casonas antiguas y calma. Calma que, en todo caso, pende de un delgado hilo.

Después de décadas como dueños sin contrapeso del destino de la isla, los estancieros tienen hoy un nuevo vecino que les pone la piel sensible: una mina de carbón ya aprobada por la Corema de Magallanes y que empezaría a funcionar el primer semestre del 2013. Esto, si el Comité de Ministros, presidido por la titular de Medio Ambiente, no acoge los recursos de reclamación ambiental presentados por algunos estancieros de Isla Riesco y organizaciones ciudadanas. El asunto se decidirá en estos días.

El yacimiento se llamará Invierno, tendrá una inversión de US$ 180 millones, producirá seis millones de toneladas de material al año y mantendrá el mismo nombre de la estancia que funcionaba antiguamente en esos terrenos. Impulsada por capitales de los grupos Angelini y Von Appen, esta mina será el puntapié inicial para otras cuatro que funcionarán en la isla, pero que aún no han sido aprobadas. Si eso se logra, habrá explotación de carbón en Riesco por los próximos 40 años.

Por eso, la calma de siempre en esta isla empieza a alborotarse.

Al recorrer Riesco, ya se ven los primeros trabajos viales hechos por la minera: cuadrillas se dedican a mejorar los 40 kilómetros que separan el cruce Ponsonby -el único cruce por barcaza que une a la isla con el continente- con las oficinas y el campamento de la mina Invierno. Son signos de un cambio inminente.

En la isla, la cuarta más grande de Chile, con una superficie de 5.000 km2, vive poca gente. Nadie aquí sabe el número exacto de habitantes. Algunos dicen 90, otros 100, otros se atreven a decir 200. Lo único claro es que la instalación definitiva de la mina traerá una población de 700 personas, entre mineros, administrativos y personal de servicio. Por donde hasta hace poco pasaba una que otra camioneta 4×4, ahora pasan camiones que van y vienen para armar el campamento minero, que será el corazón de las faenas.

Los trabajadores que van hacia la futura mina saben que hay oposición al proyecto. Siempre en el camino ven el mismo lienzo de grandes letras negras que cuelga del cerco de una de las estancias: «No a la minería del carbón», dice. Fue pintado a mano por Gregor Stipicic, quien tiene un terreno de 750 hectáreas, apenas a tres kilómetros de la mina. Es su vecino más cercano. Y su más acérrimo enemigo.

EL TOQUE EUROPEO

Para llegar a Isla Riesco hay que manejar alrededor de una hora desde Punta Arenas hasta la Municipalidad de Río Verde, a la cual pertenece la isla y cuya alcaldesa está a favor de la instalación de la minera. Allí está el cruce Ponsonby. Por 20 mil pesos, uno puede ir y volver, con vehículo incluido. Son 15 minutos por trayecto.

La parte más poblada de la isla enfrenta al seno Otway. La mayoría de los estancieros construyeron sus viviendas con una vista privilegiada al seno y con los cerros del continente como telón de fondo. Inmigrantes ingleses fueron los primeros en llegar a Isla Riesco. La descubrieron a finales del siglo XIX y la bautizaron como la «Tierra del Rey Guillermo». Al ser una isla tan grande y estar rodeada por canales muy estrechos, los ingleses pensaron que era parte del continente. Recién a principios del siglo XX se descubrió que era efectivamente una isla. Y se bautizó en honor al Presidente chileno de la época, Germán Riesco.

Familias croatas, inglesas, escocesas y españolas se adjudicaron los loteos de Isla Riesco a principios de los años 50. Antes, buena parte de la isla era una sola gran estancia perteneciente al Estado. La otra mitad -y hasta el día de hoy- es territorio de la Reserva Nacional Alacalufes.

En su mayoría, los lugares donde están las estancias son grandes extensiones de pastizales. Protegidos por montes, los pastos de Isla Riesco son más verdes que el tradicional amarillo de la Patagonia. Hacia el interior de la isla, hay vastos bosques de lenga, donde viven huemules y coipos. En las pampas, los zorros y los caranchos -una suerte de cóndor- son la principal amenaza para el ganado de ovejas.

Muchas casas en Riesco tienen influencia europea. Entrar a casonas de estancieros como María Teresa Ivanovic o a la de las hermanas Anny y Gillian Maclean es ingresar a un pedazo de Europa: lustrosos y antiguos muebles traídos directamente desde allá hacen olvidar por un momento que afuera está la salvaje Patagonia chilena.

En Isla Riesco hay alrededor de 35 estancias, que son el principal motor productivo de la zona. Cada una tiene un promedio de 1.500 hectáreas y emplea alrededor de tres a cuatro trabajadores en forma permanente, dedicados principalmente al ganado ovino. Las ovejas, por lo general, parten a los mataderos de Punta Arenas y de ahí a los mercados de la Unión Europea. La lana se va a China, mercado emergente cuya alta demanda le ha hecho subir el precio.

Todas las familias que se asentaron en la isla estaban, de alguna forma, ligadas a la ganadería. Menos los Stipicic. El abuelo y padre de Gregor eran odontólogos. El es médico. Gregor Stipicic, como lo dicta su apellido, es de descendencia croata, tiene 31 años y habla cantadito como el resto de los magallánicos.

Son las 11 de la mañana en Isla Riesco y de la chimenea de la casa de Stipicic sale humo que permea cada uno de sus muebles antiguos. Parece la tienda de un anticuario. De las paredes cuelgan retratos familiares de su padre y su abuelo, de la época en que vivir en Riesco era equivalente a un Far West, pero del extremo sur. La casa tiene tres habitaciones y cada una está inundada de libros. Novelas, enciclopedias, textos de flora y fauna. Podría ser perfectamente un local de libros usados en San Diego.

ESTILO DE VIDA

Gregor Stipicic ofrece café, se sienta en su living y de partida advierte sobre algo que le puede jugar en contra. Entre principios de 2006 y octubre de 2007, geólogos de Copec se alojaron en su estancia y le pagaron una renta mensual por un par de viejas casas. Estuvieron explorando y encontraron un yacimiento gigantesco, al lado de su estancia. «Yo nunca le tomé el verdadero peso a lo que iba a pasar y ahora en la minera dicen que yo gané plata con ellos y que ahora estoy en contra del proyecto», explica. Luego de que los visitantes de Copec se fueron de la estancia Anita Beatriz, los estancieros empezaron las conversaciones con la cúpula de la Minera Riesco.

Según Stipicic fueron varias las reuniones con el gerente Jorge Pedrals, en las que no había claridad sobre la magnitud de los yacimientos. Así pasó el 2007, el 2008 y el 2009. Hasta que en Navidad de este último año, Stipicic vio el proyecto completo. Se lo mostró la minera. «Dije, ah, esto es un monstruo: 1.500 hectáreas, la mina a tres kilómetros de mi predio, el viento que se viene directamente hasta acá, las 800 personas en la isla. Era demasiado».

A unos 20 kilómetros de su estancia vive María Teresa Ivanovic (69). Volvió hace cinco años a hacerse cargo de su padre enfermo y sus dos estancias, luego de pasar más de 30 años en Europa y Estados Unidos. Los fundos se llaman Florita y Pilar, las que combinadas hacen 3.000 hectáreas. Su padre, finalmente, murió en 2008 y ella quedó con el control total de los terrenos. A diferencia de la gran mayoría de las estancias que tienen sus instalaciones a la orilla del mar, las de ella están un par de kilómetros al interior de la isla.

Ivanovic cuenta con cinco trabajadores permanentes en sus estancias. Y si algo tiene en común con ellos es la soledad. Sus trabajadores viven lejos de sus familias, en Osorno y Chiloé, y tienen un mes de vacaciones al año para ir a verlas. María Teresa ya perdió a sus padres y a una de sus hermanas. Su tercer hermano es arquitecto y vive en Santiago. Y sus dos hijos viven en Italia. Ella espera que el día que ella muera, su hijo Filipo, piloto de helicópteros, venga a hacerse cargo de todo.

«La vida acá es pequeña, sencilla», dice. «El gran valor de estos terrenos es que son los mejores campos de Magallanes, los que más rinden porque están protegidos por los montes».

Para paliar la soledad de sus trabajadores, Ivanovic les instaló TV cable. Eso sí, el consumo de alcohol está prohibido. Se han producido riñas y María Teresa prefiere evitarse conflictos. No le pasa lo mismo con la Minera Riesco. En ese caso, está dispuesta a que la calma se rompa y dar la batalla.

Ivanovic asegura que cuando la mina empiece a operar, la Comunidad Económica Europea va a comprar la carne más barata o derechamente, dejará de comprar. Una mina de carbón y a tajo abierto en una zona en que los vientos alcanzan los 120 km por hora, puede significar que las partículas en suspensión contaminen pastizales y fuentes de agua para el ganado. Así, según ella, la etiqueta de «cordero orgánico» -alimentado sólo con pastos naturales, sin fertilizantes ni anabólicos- ya no tendría sentido.

Patricio Alvarado, gerente de asuntos corporativos y de medioambiente de Minera Riesco, cree que los temores de Ivanovic y Stipicic son infundados: «Todo el proceso de extracción lo haremos con el máximo cuidado posible. Históricamente, la minería del carbón y la ganadería han convivido aquí en Magallanes. La primera mitad del siglo XX funcionó en Isla Riesco la mina Elena, que tuvo su peak en los años 40. Al frente de la isla ha funcionado por años la mina Pecket, que no tuvo mayores efectos en la ganadería de Isla Riesco. De hecho, para demostrar que ganadería y minería pueden cohabitar, el galpón de esquila de la estancia Invierno lo vamos a reabrir y vamos a tener ganado aquí, a poca distancia de la mina».

Los estancieros igual desconfían. Dicen que la mina Pecket es seis veces menor a la mina Invierno, que las dimensiones son diferentes.

Desde la empresa agregan que los árboles talados para hacer el tajo de la mina serán reemplazados. La estancia Invierno cuenta con un gran invernadero, donde se hacen fuertes las raíces de 200 mil lengas que serán plantadas en la isla. Alvarado dice que el impacto es virtualmente nulo, que cada año en Magallanes se talan 2.000 hectáreas de bosque y que en el proyecto se talarán 400 hectáreas, en 12 a 15 años.

Eso tampoco calma los ánimos. Independiente de que se cumplan las normas impuestas por la Corema, algunos estancieros insisten en que un estilo de vida en la isla se perderá para siempre. Las hermanas Gillian y Anny Maclean, dueñas de la Estancia El Trébol, creen que el impacto será irreversible. El padre de origen escocés de ambas, Kenneth Maclean, fue administrador de la gran estancia perteneciente al Estado, antes de que empezara el loteo en los 50. La casa, una gran casona británica, se fue armando cuarto por cuarto.

Gillian recuerda cómo era crecer en la isla en los años 60: «Al principio, mi mamá cruzaba en un bote a remo. Se dejaba la camioneta en el continente y cruzaba con las compras necesarias traídas desde Punta Arenas. Se ponía un poncho gigante y nos tapaba con él mientras remaba. Después mi papá compró una lancha a motor».

Los caminos de la isla se fueron haciendo con las huellas que dejaban los bueyes. El teléfono llegó recién en 1990. No hay señal para celular, excepto en el cruce hacia el continente. Gregor Stipicic va hasta allá para hablar por celular o conectarse con internet móvil. Mandar un mail le cuesta 35 kilómetros de ida y 35 de vuelta, por un camino de tierra. Para comprar azúcar o café tiene que salir de la isla e ir a Villa Tehuelche, a unos 80 kilómetros de su casa. Son 160 kilómetros en total, más dos cruces en barcaza.

Un bote pintado con los colores de la bandera de Croacia está a pocos metros de la casa que habita Gregor. Fue una de las grandes obsesiones de Jorge Stipicic, su padre, quien murió en la isla luego de volcarse en su camioneta. «Esta estancia tiene un valor sentimental tremendo», dice. «Buenos amigos de mi papá me dicen ‘ándate de allá, vende al mejor precio y compra una estancia o dos en otro lugar’. Quizás tengan razón, pero la conciencia me quedaría mal. No podría estar tranquilo si no peleo este tema. Es lo que hubiera hecho mi viejo».

El sentimiento es similar en las hermanas Maclean y en María Teresa Ivanovic, aunque saben que, a pesar de su preocupación, el campamento minero se está armando sin contratiempos.

Son las 8 de la tarde y tomamos la última barcaza al continente. Isla Riesco y sus estancias quedan atrás. También la mina en progreso. El viento pega en la cara de José Soto, uno de los balseros del cruce Ponsonby. Soto tiene las ideas claras: quiere que se instale la mina, porque la empresa va a traer una barcaza más grande para el paso de los camiones. Pragmático, sin perder la calma, vaticina: «Y a mayor responsabilidad, mayor paga».

Fuente: http://www.latercera.com/noticia/portada/2011/07/653-383004-9-isla-riesco-la-calma-antes-de-la-tormenta.shtml

Isla Riesco: más conflictos de interés para Piñera

http://www.elmostrador.cl/pais/2011/07/20/isla-riesco-mas-conflictos-de-interes-para-pinera/

La Contraloría debería pronunciarse hoy sobre un eventual conflicto de interés del Mandatario con el proyecto minero de Magallanes. Piñera no sólo elogió el proyecto cuando estaba en plena evaluación; también posee acciones en Copec, uno de los impulsores de la iniciativa.

El 5 de noviembre de 2010, el Presidente Sebastián Piñera detalló el Plan Magallanes, una inversión pública de 500 millones de dólares que espera sumar, a la vez, capitales privados por 1.000 millones de dólares más. “Esta será la inversión más poderosa en la historia de Magallanes”, decía el Mandatario en el marco del seminario “Antártica, un nuevo norte para Magallanes”.

Sin embargo, una mención especial para el proyecto Isla Riesco, no cayó nada de bien. “Este es uno de los temas más graves”, reclama Ana Stipicic, vocera del grupo Alerta Isla Riesco. “El que el Presidente mencionara a este proyecto dentro de las inversiones privadas, en plena evaluación ambiental, sin duda fue un espaldarazo a la iniciativa y sus palabras ayudaron a acelerar el proceso”, dice.

El proyecto de Copec –del grupo Angelini– y Ultraterra –de Von Appen– comprende reservas de más de 240 millones de toneladas de carbón y una inversión de US$ 500 millones. La apuesta busca la explotación de carbón sub-bituminoso para abastecer proyectos termoeléctricos y contempla cinco minas, de las cuales ya fue aprobada la primera, Invierno. El objetivo es producir anualmente entre 4 y 5 millones de toneladas de carbón.

Las palabras pronunciadas por Piñera sobre el proyecto son el blanco de los detractores fundamentalmente porque Piñera posee 785.609 acciones de Copec, como lo señaló en su declaración de intereses y patrimonio (4 de abril de 2010). Y aunque vía fideicomiso ciego estas son administradas por la corredora Larraín Vial, le abren un flanco.

“Al Presidente le conviene, personalmente este proyecto porque desde que se aprobó sus acciones han subido como la espuma”, señala Stipicic.

A CONTRALORÍA

La primera parte del proyecto, Mina Invierno, fue aprobada por la Comisión de Evaluación Ambiental de Magallanes por unanimidad el 16 de febrero pasado. Es justamente eso lo que revisará el Consejo de Ministros mañana jueves 21 de julio, una instancia que preside la titular de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez. Este está integrado, además, por los titulares de Agricultura, Hacienda, Salud, Economía, Energía, Obras Públicas, Vivienda, Transportes, Minería y Planificación.

Antes de que esto ocurra, la Contraloría podría emitir su propio veredicto respecto a un posible conflicto de interés del Presidente Piñera y el Comité de Ministros, respuesta que según el diputado Enrique Accorsi podría ser dada a conocer esta mañana, luego de que el parlamentario PPD y la presidenta de ese partido, Carolina Tohá, hicieran una presentación ante el organismo hace más de dos meses.

“Presentamos este escrito porque pensamos que hay una incompatibilidad por las acciones del Presidente y el rol de los ministros, ya que ellos están llamados a calificar el proyecto… Cuando Mina Invierno se aprobó, las acciones de Copec subieron y esto significó una ganancia de $ 2.500 millones para el Presidente”, acusa Accorsi.

Además de esta situación, en la que una vez más el perfil de empresario sobrepasaría al de Presidente, los detractores del proyecto señalan que el consejo programado para mañana debería aplazarse debido al reciente cambio de gabinete.

“Esperamos que se aplace para que los ministros voten en conciencia y con responsabilidad. Los ministros tienen que analizar los argumentos expuestos en nuestro recurso de reclamación y pedir estudios objetivos sobre la calidad del carbón, separación de los proyectos puerto-mina, modelo de dispersión de contaminantes, porque así, el proyecto tal como está, no puede ser aprobado”, enfatiza Stipicic.

La millonaria apuesta no sólo levanta detractores por el proyecto en sí, sino también porque forma parte de una mirada energética en que la apuesta está en las termoeléctricas. Este año y particularmente este invierno, el 57% de la energía generada en Chile se ha basado en combustibles fósiles y la mayor parte de éste ha provenido del carbón. “Esto es enormemente preocupante porque la mayor parte de las obras recomendadas por el plan de la Comisión Nacional de Energía corresponden a plantas termoeléctricas a carbón. Por lo tanto Isla Riesco viene a confirmar la tendencia de que el futuro de Chile es a carbón y eso significará un aumento de 360% en el aumento de emisiones de carbono”, sostiene Sara Larraín, directora de Chile Sustentable.

Las razones de los opositores a Isla Riesco

Diferentes organizaciones ambientalistas se unieron contra el proyecto minero Isla Riesco. Acusan daños a ballenas y pingüinos, contaminación marina e impacto en localidades aledañas a las termoeléctricas que utilizarán el carbón. Aquí exponen algunos de sus argumentos.

 

Ana Stipicic, Alerta Isla Riesco

Mina Invierno contempla la afectación directa de 1.500 hectáreas, compuestas por bosques, lagunas, valles, humedales y praderas. De éstas, 500 hectáreas, que son equivalentes al tamaño de 75 estadios Nacional, incluyendo todo su entorno de 180 metros de profundidad, serán el rajo abierto, la herida en Isla Riesco.

Nadie ha podido determinar con precisión cuántos y cuáles serán los impactos directos, sobre todo porque el proyecto minero contiene una serie de errores y omisiones garrafales que ninguna autoridad observó de manera responsable.

Álex Muñoz, director ejecutivo de Océana

Isla Riesco está emplazada en una zona muy frágil y vulnerable, el seno Otway. Contiene una pingüinera con 10 mil pingüinos de Magallanes, una de las más importantes del mundo, que va a ser significativamente afectada, tanto por la contaminación como por el tráfico marítimo del transporte de este carbón. También tememos cualquier derrame de petróleo que se pueda producir y el riesgo puede ser bastante alto, algunos han llegado a señalar que del 10%.

Un derrame en el seno Otway, que es un mar cerrado, un mar interior, puede ser tremendamente grave, puesto que se va a acumular la contaminación y vamos a perder el ecosistema, sin poder recuperarlo durante varias décadas.

Alrededor de Isla Riesco conviven una serie de especies emblemáticas para nuestro país. Además de pingüinos, hay cuatro especies de delfines, entre ellos, el delfín chileno, que es una especie endémica, está en una situación muy grave y también puede verse afectado por el tráfico marítimo y la contaminación.

Cerca de Isla Riesco también está el Parque Marino Francisco Coloane, creado justamente para proteger a las ballenas que circulan en esta área. También pueden ser afectadas por las rutas de transporte del carbón. No es raro que se produzcan choques entre las ballenas y los barcos y también puede producirse una contaminación de las aguas donde estas ballenas tienen su hábitat natural. Podrían morir algunas de esas especies y otras emigrar, es muy grave.

Además, al ser un carbón de tan mala calidad, las termoeléctricas que lo usarán en el norte del país van a emitir toda esta contaminación a la población y el medio ambiente. Este carbón tiene alta concentración de mercurio, que es un metal pesado que cuando se libera al ambiente, decanta en el mar y en las personas, lo que puede causar mal formaciones en fetos, problemas neurológicos y otros problemas de salud muy graves.

Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram

El carbón está clasificado en bituminoso y sub-bituminoso. Las clasificaciones tienen que ver con el poder calorífico y la cantidad de contaminantes que emiten al aire. El carbón de Isla Riesco es de mala calidad, porque su poder calorífico es bajo y la cantidad de contaminantes que emite al aire es alta. Concentra mucha humedad, por lo tanto, debes quemar mucha cantidad para producir calor y energía para hacer funcionar una termoeléctrica.

Entonces, aprobar esta explotación de carbón no tiene ni pies ni cabeza, fuera bueno o malo. Más encima, este es malo y a tajo abierto, ni siquiera subterráneo o bajo el mar, con todo ese polvillo. No tiene ni pies ni cabeza desde el punto de vista de la salud de las personas, en las localidades donde va a ser utilizado el carbón. No tiene ni pies ni cabeza en términos de los ecosistemas que están ahí y que van a ser contaminados. Más allá de que pudiera hacerse controladamente el tajo abierto, va a haber polvillo en el aire y un montón de cosas.

Si Chile quiere avanzar en una política pública para la utilización de termoeléctricas, debería utilizar otra tecnología: ciclo combinado, gas natural… hay otras tecnologías para termoeléctricas que no usan carbón. Y si van a usar carbón, normémoslo. Hoy las termoeléctricas están ocupando, en su mayoría, carbón colombiano, que es de mejor calidad que el que eventualmente se sacaría de Isla Riesco. En ese sentido es nuestra oposición a este proyecto, que es muy dañino.

Sara Larraín, directora de Chile Sustentable

El proyecto es una conjunción entre los impactos que tienen los vientos con material particulado y emisiones de azufre sobre todos los ecosistemas de la isla, con un área de dispersión enorme. Además, el impacto de metales pesados en ecosistemas marinos del seno Otway y todo el mar interno, particularmente de la zona del puerto.

Finalmente, los tremendos impactos sobre el destino turístico y la utilización comercial de la naturaleza en fines no consuntivos, como la agricultura y el desarrollo turístico. Dentro de la documentación, esta es la prioridad de los ciudadanos de la región. No es legítimo que un par de empresas, como Copec y Ultramar, condenen a un territorio a un desarrollo que corresponde a su interés y no a lo que ha decidido la región.

Nuevamente estamos frente a una confrontación de los intereses regionales con los del gobierno central y de un grupo de empresas, particularmente con capitales nacionales y extranjeros.

http://radio.uchile.cl/2011/07/20/las-razones-de-los-opositores-a-isla-riesco

5 razones para oponerse a la construcción de la Mina Invierno

Hay muchas razones para oponerse al avance y puesta en operación de la Mina Invierno, la primera de un conjunto de minas que realizarán extracción de carbón desde la Isla Riesco. Sin embargo sólo una para estar a favor: su bajo precio.

El carbón que se extraerá desde la isla servirá para alimentar plantas termoeléctricas, es decir, que generan electricidad a base de la combustión de carbón. Hoy éstas funcionan pero con carbón importado desde otras latitudes y disponer de este combustible nacional implica, sin duda, reducir los costos. En efecto, las empresas que están impulsando estas operaciones son los mismos que transportarán y luego utilizarán el carbón en sus centrales generadoras.

Hoy nos han hecho creer que no existen alternativas energéticas para Chile, por eso el apuro en garantizar que se disponga del material a la brevedad, aunque sea extraído desde un lugar de alto valor de conservación por su biodiversidad y cuyo impacto ambiental es aún desconocido.
Sin embargo, son miles las voces que comienzan a levantarse para desmentir esa falacia. En este escenario, las 5 razones para solicitarle formalmente al Gobierno que escuche la opinión mayoritaria de los chilenos y detenga -a través del Comité de Ministros- el proceso que permitirá poner en operaciones la Mina Invierno, son:

1.- La utilización de carbón en la generación de energía es hoy uno de los principales responsables del cambio climático.

Miles de personas pierden a diario sus hábitats, al ver afectadas sus actividades cotidianas. La vida sufre cambios gigantescos en el planeta a escala global y no actuar ahora con determinación para detenerlo es irresponsable. Es importante hacer ver a los gobiernos la importancia de su acción decisiva hoy, con urgencia. Organismos internacionales como Naciones Unidas han llamado la atención sobre la urgencia de respuestas desde Chile, cuya matriz ya varios expertos consideran en camino a la carbonización.

2.- La mina invierno es otro proyecto vinculado a la generación de energía que afecta nuestro patrimonio y biodiversidad.

Los estudios de impacto ambiental no consideran todas las externalidades (efectos) de las operaciones que se realizarán y las medidas de compensación no logran mitigarlos. Flora y fauna propia de la zona -entre las que se cuentan huemules y cóndores, emblemas patrios-, incluso adyacente a áreas protegidas, se verá afectada de forma irreparable para favorecer el lucro de unos pocos.

3.- Malas decisiones se traducen en costos que finalmente pagan todos los chilenos, pero muy especialmente aquellos que no cuentan los recursos económicos y legales para evitar que los pasen a llevar.

Hoy todas las centrales termoeléctricas que recibirán el material se encuentran en conflicto con la comunidad por el impacto que tienen sus emisiones, gases y residuos en sus territorios. Niños, ancianos, trabajadores han sufrido un deterioro de su calidad de vida, la biodiversidad de las zonas afectadas, al punto que hoy se las conoce como zonas de sacrificio. Los mal llamados «accidentes», como los ocurridos en Ventanas hace pocos meses, son parte del día a día.

4.- Se suele indicar que el carbón es energía barata, y que reducirá los costos de la energía, permitiendo así mayor empleo, productividad y crecimiento favoreciendo mayor justicia social.

Sin embargo esto es otra falacia: el mercado de la energía está altamente concentrado y el sobreprecio es hoy inexplicablemente alto a favor de las empresas, transfiriendo sus costos a los ciudadanos. Un verdadero crecimiento con igualdad implica comprender que contaminando, sacrificando vidas y afectando al planeta es la forma equivocada. Hoy hay margen para que nuestras autoridades actúen. Las propuestas de Greenpeace en el mundo consideran este cambio y es hora de que el Gobierno deje de evitar la discusión.

5.- Chile tiene hoy una oportunidad histórica para revertir este patrón de acción.

Por primera vez en nuestra historia ha quedado en evidencia que el lucro de unos pocos es lo que nos impide un genuino desarrollo sustentable. Nuestro compromiso es amplio y decisivo en esta materia, pero no basta con ello; necesitamos que levantes la voz y le hagas saber tu preocupación a quienes hoy pueden revertir malas decisiones.

Por favor ayúdanos y solicítale a los ministros y asesores que tendrán la palabra para decidir sobre Isla Riesco que no queremos sacrificar más a Chile, y que exigimos respuestas para el corto, mediano y largo plazo en materia energética.

http://www.greenpeace.org/chile/es/blogs/blog/5-razones-para-oponerse-a-la-construccin-de-l/blog/35786/

Corema aprobó instalación de mina de carbón en Isla Riesco

La Corema de Magallanes aprobó por unanimidad la instalación de la Mina Invierno en Isla Riesco, iniciativa que ha sido duramente criticada por ambientalistas ante el temor del impacto que tendrá el proyecto carbonífero en la zona.

ImagenPrecisamente el lunes en Cooperativa, el director ejecutivo de Greenpeace en Chile, Matías Asún, enfatizó que el proyecto tendrá un efecto «devastador, muy negativo», explicando punto a punto los «grandes impactos» que conllevará.

Mientras las autoridades votaban el proyecto, en las afueras un grupo de manifestantes protestaba por la iniciativa. Incluso, tras la sesión, la intendenta de Magallanes, Liliana Kusanovic, debió ser escoltada.

La Mina Invierno es uno de los proyectos de la Minera Isla Riesco -propiedad de los grupos Angelini y Von Appen- que se contemplan en la zona.

El proyecto busca explotar el mineral de carbón a cielo abierto en un área de 1.500 hectáreas con una profundidad de 180 metros y, según la empresa, abastecería a las termoeléctricas del país.

Golborne: No se saca nada oponiéndose a todo

Al ser consultado por el proyecto en Isla Riesco, el biministro de Energía y Minería, Laurence Golborne, sostuvo que «no se saca nada con oponerse a todo».

«Tenemos que definir cómo hacemos las cosas para compatibilizar el sustento del medio ambiente con las necesidades de la comunidad y del desarrollo del país», añadió Golborne horas antes de que el proyecto fuera aprobado.

El titular de Energía además sostuvo que «los puestos de trabajo que cualquier proyecto de desarrollo minero, de desarrollo energético genera son necesarios. Tenemos gente que no tiene trabajo, que necesita superarse y eso es muy importante».

http://www.cooperativa.cl/corema-aprobo-instalacion-de-mina-de-carbon-en-isla-riesco/prontus_nots/2011-02-15/170934.html